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Tunguska, un suceso completamente misterioso

20/05/2009   //   por Dani   //   Ciencia, Curiosidades  //  3 Comentarios

En la madrugada del día 30 de Junio de 1908, en una región de Siberia, ocurrió una gigantesca explosión que superó en dos mil veces la bomba lanzada en Hiroshima. Esta explosión destruyó árboles de distintos tamaños en una extensión de más de 2.200 kilómetros cuadrados y produjo una onda sísmica que fue detectada en sitios tan alejados del lugar como San Petersburgo y San Francisco.

Un fenómeno el cual alentó más de 30 hipótesis distintas.

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El Meteorito —de unos 80 m de diámetro y probablemente rocoso— detonó en el aire. La explosión fue detectada por numerosas estaciones sismográficas y hasta por una estación barográfica en el Reino Unido debido a las fluctuaciones en la presión atmosférica que produjo. Incendió y derribó árboles en un área de 2150 km², rompiendo ventanas y haciendo caer a la gente al suelo a 400 km de distancia. Durante varios días, las noches fueron tan brillantes en partes de Rusia y Europa que se podía leer tras la puesta de sol sin necesidad de luz artificial. En los Estados Unidos, los observatorios del Monte Wilson y el Astrofísico del Smithsonian observaron una reducción en la transparencia atmosférica de varios meses de duración, en lo que se considera el primer indicio de este tipo asociado a explosiones de alta potencia.

La energía liberada se ha calculado, teniendo en cuenta el área de aniquilación, en aproximadamente 10 o 15 megatones. Si hubiese explotado sobre zona habitada, se habría producido una masacre de dimensiones catastróficas. Según testimonios de la población Tungus —la etnia local nómada de origen mongol dedicada al pastoreo de renos— que lo vio caer aseguran que «brillaba como el Sol». Informes del distrito de Kansk (a 600 km del impacto), describieron sucesos tales como barqueros precipitados al agua y caballos derribados por la onda de choque, mientras las casas temblaban.
Incluso el maquinista del tren Transiberiano detuvo su tren temiendo un descarrilamiento, al notar que vibraban tanto los vagones como los railes.

¿Qué sucedió?

El primer investigador en llegar al lugar fue Leonid Kulik, el cual llegó 19 años después de lo ocurrido. Kulik consiguió a duras penas los servicios de un guía llamado Ilya Potapovich Petrov e inició en Abril de 1927  los trabajos científicos para desentrañar lo ocurrido.

El clima permitió que la alteración de las huellas del impacto fuera muy poca. Encontró un área de devastación de 50 km de diámetro, pero ningún indicio de cráter, lo que le resultó sorprendente. En los años siguientes hubo varias expediciones más; en 1938 Kulik realizó fotografías aéreas de la zona, lo que puso en evidencia una estructura del área de devastación en forma de “alas de mariposa”. Esto indicaría que se produjeron dos explosiones sucesivas en línea recta. En los años 50 y 60 otras expediciones hallaron microlitos cristalinos muy ricos en níquel e iridio enterrados por toda la zona, lo que refuerza la teoría de que pudo tratarse de un objeto natural de origen extraterrestre. También se encontraron pequeñas partículas de magnetita.

Las huellas que registró del suceso son impresionantes. En sus recuerdos, Kulik escribe ”…no me puedo imaginar realmente toda la grandiosidad de esta caída excepcional… desde aquí, desde nuestro punto de observación, no se ven síntomas de bosque; todo está derribado y quemado alrededor… a esta área muerta se aproxima un bosque joven de 20 años… da miedo ver a estos gigantes de 80 centímetros de diámetro quebrados por la mitad como si fueran cañas…

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Kulik realizó varias expediciones hacia el sitio de Tunguska, hasta que debido a la II Guerra Mundial debió suspenderlas. Por desgracia Leonid Kulik murió en la II Guerra Mundial. Este infeliz acontecimiento retrasó el trabajo científico hasta el año de 1958, cuando se reinician las investigaciones con la trabajo conducido por el científico K. Florenski.

Estas expediciones siguieron en 1963, con la conducida por Nikolai Vasiliev. No fue sino hasta el año 1990 cuando se permitió el acceso de expediciones científicas provenientes del extranjero. Hasta el momento, se han realizado más de 60 expediciones al sitio de Tunguska y se ha desarrollado un extraordinario trabajo de colaboración científica sobre el evento.

Una expedición italiana que viajó a la zona en 1999 ha anunciado hace relativamente poco (en 2007) que ha encontrado un cráter (el lago Cheko) asociado al suceso. Se trataría de un cráter de unos 50 metros de profundidad y 450 de diámetro localizado a 5 km del epicentro de la explosión. Los científicos afirman que han estudiado anomalías gravitatorias y muestras del fondo del lago que revelan este origen. Además, no hay testimonios ni mapas que avalen la existencia de este lago con anterioridad a 1928.

Creen que se trataría de un fragmento menor del cuerpo impactante (cometa o asteroide) y que chocó a velocidad reducida. No obstante los resultados de esta expedición no son definitivos, puesto que habría que obtener muestras más profundas. Algunos científicos han puesto en duda esta hipótesis ya que consideran extraño que se generara sólo un cráter menor, en vez de un gran cráter o un rosario de pequeños cráteres. Además existen árboles alrededor del lago que aparentan tener más de cien años.

Los supervivientes de la zona afectada por la explosión lo describieron como un hongo gigante que se elevaba por los aires. Muchos de esos supervivientes murieron a los pocos días por causa de extrañas enfermedades. Durante años se pensó que la población había quedado afectada por radiación nuclear, habiendo sido descritas mutaciones en los hijos de los nativos y en los animales. Se suscita la posibilidad de que lo que afectaba a los nativos de la zona era una enfermedad que les cubría de pústulas y mataba a familias enteras, lo que llevó a los médicos de la expedición liderada por Genadi Plejánov llegar a la conclusión de que una epidemia de viruela había afectado a los nativos tras la explosión.

tunguska08jpegTunguska en la actualidad

tungus9Restos de la catástrofe en al actualidad

Una posible de hidrógeno natural

En 1989, los astrónomos D’Alessio y Harms sugirieron que parte del deuterio de un cometa que penetró en la Tierra podría haberse fusionado nuclearmente, dejando una “firma” distinguible en forma de Carbono-14 en la atmósfera. Concluyeron que la cantidad de energía nuclear liberada habría sido casi despreciable.

Independientemente, en 1990, César Sirvent propuso que un cometa de deuterio, es decir, un cometa con una concentración de deuterio anormalmente alta en su composición, podría haber explotado como una bomba de hidrógeno natural, generando la mayor parte de la energía liberada en la explosión. La secuencia habría sido, primero una explosión mecánica o cinética, e instantes después una explosión termonuclear generada por la primera explosión.

secuenciaSecuencia de lo ocurrido, realizada por Diane Neisius

Fuente: wikipedia

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3 Comentarios

  • Información Bitacoras.com…

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  • Completa e interesante información.

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P:¿Por qué la caja está rota? R: Por que así, pequeño saltamontes, podemos ver las curiosidades a través de ella...